martes, 10 de julio de 2012

Fiesta presentación de las Drive Sessions

Greasy & Grizzly + Terrier + The Pulsebeats

Las Drive Sessions arrancan allá por enero a documentar en formato imagen-audio lo que acontece en el circuito underground de Cantabria, proximidades y conocidos -aunque la intención es de abrirse a toda España, en lo referido, sobre todo, al rock. El viernes, aprovechando que es verano, que los calendarios laborales se relajan y que dos suculentos grupos (Greasy & Grizzly y Terrier) andaban de paso, por motivos drivers, por Santander, se organizó un concierto/presentación que diese la bienvenida en condiciones a una iniciativa tan interesante como las Drive Sessions. A las bandas ya mencionadas se sumaban The Pulsebeats, que ha yan sido carne de cañón de las mismas.

Greasy & Greasly: Música de sanación palentina 


Uniformados de rojo pasión se presentan casi puntuales el dúo chico-chica Greasy & GrizzlyEl chico es Antonio Urchaga y toca la guitarra, una Gretsch a imagen y semejanza de la mítica de Bob Diley, de cuerpo rectangular y también en rojo pasión. Su indumentaria la completan unas Creepers blancas que revisan en concepto de cow-boy, elevándolo unos cuantos centímetros. Es el encargado con su hermano gemelo, Gerardo, de los FOLC (Friends Of Los Chicos) Records y guitarrista de los mismísimos Los Chicos. La chica se llama María y toca la batería, es lo único que podemos decir. Provienen de la estepa palentina pero ahora rugen su rock solo apto para crudívoros desde Liérganes (Cantabria). Por cuestiones biológicas se han asentado en ese lugar de la Cantabria profunda conocido por sus tetas, el bar Los picos y el mitológico hombre pez.


Si durante uno de sus directos muriesen repentinamente sus estertores olerían a morcilla y kalimotxo. Aceleran, más si cabe, los ritmos diabólicos de Little Richard y su Tutti frutti, recrudecen la versión de The Oblivians del Sunday you need love de TRIO. Pero cuando llega el momento de sus temas propios el rock árido y rotundo que practican no se relaja. Son la energía hecha directo y la potencia toma las tablas con sus hit Quiero ser negro o la machacona, pero no por ello menos efectiva, Viva el kalimotxo. Los aberrantes coros de María a la batería recuerdan que la suciedad cuando se apodera de la música puede llegar a resultar exquisita, porque la ración de vísceras esparcida por el escenario quedará grabada por un tiempo en nuestros tímpanos, o lo que quede de ellos. Su única referencia hasta el momento, un 7" a pachas con Tracy Lee Summer, de apenas 300 unidades de tirada, bajo el sello ¡cómo no! FOLC Records, sabe a poco para los pecaminosos sonidos de G&G


Terrier: Los perritos (guau, guaUU)


Terrier son unos cachorros que ladran juntos desde hace poco más de un año. Son fruto del arrejuntamiento de La Duquesa (Call me idiot), Guti, conocido en su Madrid adoptivo como Don Matías (Call me idiot), la silenciosa Manoli (Las Jennys de ArroyoColebro) y el ínclito Dave Petrone (Fumestones y Call me idiot), con sus sempiternas patillas. Esta fauna que se mueve en un inconfundíble sonido garagero, entre lo arrastrado y lo detallista, lo gritón y lo susurrado. Como ellos mismos dicen en su Facebook: "Entre fuerte y flojo, entre tranquilo y rabioso". La Velvet es u grupo que no falta en sus remixes cuando viajan en jet privado, o cuando ensayan en el Rock Palace.


En el Black Bird, Terrier bajaron las revoluciones pero metieron a más gente dentro, en relación con Greasy & Grizzly. La voz ronca de Dave, parénteris: (conocido en su faceta audiovisual como David Iñurreta y digno de reconocimiento por sus pedazo de videoclips de Juanita y los feos, entre otros, cierro paréntesis) la contestan las dulces Manoli y Duquesa a los coros. En el concierto del viernes se vieron acompañados como testigo de excepción a la abuela de Don Matías, a quien dedicaron, en una muestra de gran delicadeza, la canción Fuera de aquí. De ellos podemos encontrar en la red de redes, en su Bandcamp, un EP con seis canciones llenas de fiesta y de pegadiza letra, de borrachera soleada. Para que la gente se pudiese llevar algo más tangible a su casa después del concierto llevaron unos cassetes caseros con unas chapitas y unas molonas camisetas, también de estampado artesanal. Pero no se alarmen que llegará el sello que les saque un single en condiciones para presentarles como mandan los cánones.


Después de su visita a Santander no retornarán a los escenarios hasta finales de verano, pero tampoco pasará mucho tiempo hasta que vuelvan a estar por la capital cántabra. Serán uno de los grupos de la novena edición del Action Weekend. Entonces volveremos a ver el bajo Danelectro con forma de lira de Manoli y cía, volveremos a escuchar la versión del She craked de los Modern lovers con el que la gente lo flipó tanto en el Black bird, volveremos a sentir el amor casi carnal de Don Matías por Phill Collins.


The Pulsebeats: Drive Sessions de mayo


Los únicos de los tres grupos que ya han pasado por las citadas Drive Sessions son el trío fruto de una explosión de garage, power pop y punk rock. Con Natahn a la voz y guitarra y Ral a la batería y los coros (ambos, anteriormente en The Vipers UK) el puesto del bajo no lo tienen tan bien cubierto, o corrigiendo mis palabras, atado. Empezaron con Álex, y grabaron su LP homónimo The Pulsebeats con Luis, pero al concierto acudió Álex, el primer bajista de The Pulsebeats y actualmente también en los torrelaveguenses Zientotreintayuno.


Además de repasar de arriba a abajo su única referencia hasta el momento, disponible en FOLC Records, enseñaron algunas canciones, aún más aceleradas, arrojadas a todo trapo hasta su final, sin llegar apenas a los dos minutos y con la rebeldía punk por bandera. La camiseta de los Guns n' roses de Nathan acabó sudada y antes de las once y media, por cuestiones decibélicas, ya habían terminado.

Entonces llegaron las azafatas Jager, patrocinador de la fiesta, con su licor de hierbas en probetas


Al día siguiente hubo otra fiesta, esta vez organizada no por las Drive Sessions, que se graban y guardan estrechísima relación con los Drive Division, sino por otro de los grandes estudios de Cantabria, los GuitarTown Recordings de Hendrick Rover. En Liérganes se reunieron en concierto/ BBQ ¡viva el mestizaje! el cantante de los Deltonos como maetro de ceremonias y los Pilgrim Rose como invitados de lujo. Además de  amigos y degustadores de chorizo criollo. Pero eso es harina de otro costal.

Texto: Juan P. Torres.
Multimedia: Juan P. Torres y Diego Von Trier.

martes, 3 de julio de 2012

Crítica: ¿Y si vivimos todos juntos? de Stéphane Robelin

¿Y si morimos todos juntos?

Hace ya algunos días pasaba ante mis ojos, sin pena ni gloria, la película de la hija de Costas Gavras Tres veces 20 años, que trata de la entrada en la tercera edad, el momento en que constatas que el maduro interesante se transforma en incipiente gagá, esa fase intermedia, antes de la muerte, en la que se consuma el hecho de que solo hay un fin, y está lejos de ser el fin final de Aristóteles. Como consuelo queda que, al menos, en la tercera edad puedes ir a cursillos de pintura, jugar con tus nietos y gozas de una relativa buena salud. El problema es que existe una fase siguiente, la cuarta edad, directamente la sala de espera hacia la muerte.

Esta etapa es el contexto en el que se desarrolla el segundo filme de Stéphane Robelin. Plantea una cuestión que si bien con el paso del tiempo se ha instalado en la sociedad no se acostumbra a llevar a la gran pantalla: "Los ancianos ya no viven con sus familias". Además de proclamar esta verdad como un templo, Robelin ofrece una alternativa a la pregunta que ellos mismos, los ancianos infravalorados por las generaciones que han pasado por encima de ellos, se hacen: ¿Qué haremos con el resto de nuestras vidas si nuestros hijos no nos ayudan, (y no vemos en las residencias de ancianos una salida)?


Acercamiento original de alcance popular para conocer las miserias de la cuarta edad


Los septuagenarios y legendarios actores: Guy Bedos, Geraldine Chaplin, Pierre Richard, Claude Ritch y Jane Fonda, la última en sumarse al plantel, son los encargados de representar esas escenas de lo que significa envejecer y ver que también puede ser bonito, y necesario, seguir viviendo aventuras maravillosas pese a que la parca esté al acecho. Lo más significativo es ver que este sobresaliente elenco, secundado por un Daniël Brulh como documentalista de su decaimiento, refleja a unos viejos que siguen riendo, discutiendo y follando, aunque estén camino de la tumba.

Son lo únicos que les queda, sólo se tienen a sí mismos


Cada uno carga en su mochila con los males propios del paso del tiempo y la vejez. El cáncer, el alzheimer y la soledad se vuelve contagiosos para el espectador que acaba compungido en su butaca. A sus  pertinentes mochilas hay que sumarles, no una mochila, sino un maletón que comparten, lleno de las dificultades propias de la vida en común, con el que igualmente tienen que apechugar. Y es que la otra gran pata sobre la que gira la película es la vida en común y sus quehaceres. Pero son lo único que les queda, solo se tienen a sí mismos, y disfrutan con ello. Sin embargo en esa profundidad trágica también aflora una pátina de comedia fresca, francesa, misteriosa y sutil que te hace disfrutar. Si bien no consigue una sonrisa perenne, el humor es la técnica de evasión de estos viejos para distraer, que no eludir, la muerte.

Se han visto arrollados por otras maneras de ver el mundo, en las que el individuo está por encima de la comunidad, la familia y el abuelo


Con perspectiva, es curioso que sean los jóvenes hippies del 68, que proclamaban el comunitarismo (dejando a un lado si libertario o colectivo) y la revolución sexual, los que se han visto arrollados por otras maneras de entender el mundo, en las que el individuo está por encima de la comunidad, la familia y el abuelo. Donde el abuelo se las tiene que apañar porque la solidaridad y el ser agradecido, "niet, niet". Aunque si algo queda claro es que el deseo nos guía mientras estamos vivos.



Texto: Juan P. Torres.
El MonoCultural by Juan P. Torres is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España License.

lunes, 2 de julio de 2012

45 grados y Polaroid presentan credenciales en el Black bird

Cuando más música significa menos gente

"La vida te lleva por caminos raros", canta Diego Vasallo. En el 'mundillo' de la música más si cabe, añado. O al menos eso pensarán 45 grados después de pasar de tocar a las primeras de cambio en el Palacio de Deportes de Santander, ante un gentío que ni se podían imaginar, con la balanza música vs ganas decantándose claramente por las ganas; a estar ahora con mucha más música, las ganas intactas, pero con mucha menos gente al otro lado del escenario. El sueño que hace casi cuatro años abrió las alas empieza a tomar realidad, se acerca a un aterrizaje forzoso, y no por falta de aptitudes, sino porque la vida -en el 'mundillo' de la música- te lleva por caminos raros.

45 grados se reencontraban con Santander después de nueve meses


El sábado, mientras los renovados Parchís firmaban autógrafos en el Corte inglés, 45 grados se preparaban para una noche especial, en la que se reencontrarían con Santander después de nueve meses sin ningún concierto en su ciudad. La cita en el Black bird también contaría con Polaroid, que devolverían a 45º la visita después de que los cántabros se acercasen a su Donosti natal hará mes y pico. Polaroid, no confundir con los torrelaveguenses anteriormente conocidos como Pôlaroyd, ahora El juego de Berne, abrieron la noche.

Polaroid arman un muro de sonidos oscuros, de un épica de aires perversos


Construyeron un muro de sonidos oscuros, de texturas angustiosas, propias de ambientes decadentes. Flirtean con la intensidad contenida de Interpol, con esa cadencia post punk que marca el pulso de un thriller, de una huida desesperada, o de un viaje hacia el interior de uno mismo que no acaba bien. Su música bebe directamente de Joy Division, la camiseta del guitarrista no deja lugar a dudas sobre sus influencias. Armados de esa épica de aires perversos el cuarteto de dos guitarras, bajo y batería venían de tocar recientemente en las fiestas de Donosti al lado de Biggot o Guadalupe Plata y de enseñar su música en acústico de la mano de FNAC.


En su primera visita a Santander, aprovecharon para presentar su primer LP The escapist (Record union, 2012), aunque sin las proyecciones audiovisuales que utilizaron en su estreno en Sanse. Con su segundo trabajo, compuesto por apenas ocho canciones, además de confirmar su sonido de la demo Temper the blanks (Record union, 2010), se acercan también a un intimismo igual de tenebroso pero más calmado. Con sus (suponemos) novias como fieles fans en la primera fila consiguieron acabar juntado a un numero simpático de oyentes que viajaban en las tinieblas eléctricas de sus pasajes. Tal vez no vendieran muchos discos pero presentaron sus credenciales en petit comité a los que se pasaron a escuchar y crearon una atmósfera propicia para que 45 grados entrasen en escena.


Cambio de un par de platos, pedaleras de guitarras y el trío formado por Carlos, David y Marco ya está preparado. Cierran con este bolo su mini gira nacional que les ha llevado por primera vez a Madrid, a San Sebastián y casi a Zaragoza, cancelaron a última hora. Una píldora biográfica curiosa podemos encontrarla de la mano de Any Warhol en su tostadora del DM, para ponernos en antecedentes sobre este trío, que con el lanzamiento de sus dos últimos singles, Reiniciar y Fiesta de disfraces (autoeditados, 2012), grabados y producidos a las órdenes de Alex Pis en los estudios Drive division, han mostrado su mejor versión.

La esencia de su estilo permanece pero con su madurez se hace un hueco definitivo la experimentación y los instrumentales etéreos


A pesar de los problemas de coincidencia geográfica por los estudios de Marco o las aventuras en solitario de David como How to disappear, sus melodías han pasado de la adolescencia quinceañera para derivar en una madurez veinteañera que les ha sentado bien y resulta interesante. Siguen cantando en español y asentados en unas estructuras cada vez más etéreas y que les distinguen del resto de grupos de la región. Solo falta un empujón más definitivo que les ponga en boca de medios independientes de ámbito nacional.


Salidas/llegadas, Reiniciar o temas de su EP Inflexión (autoeditado, 2011) como Natural o La tormenta son representativas del sonido que va en la línea de Beach Fossils o Nudozurdo, dejando a un lado sus primeras influencias de un corte marcadamente británico. Su directo es más sólido, la voz de Carlos se muestra más amable y los riffs se despegan de la guitarra con una personalidad propia, dejan de ser efervescente para convertirse en atmosféricos. Toman protagonismo los instrumentales y la experimentación como nunca antes. Continúan en la búsqueda de nuevos caminos pero se asientan con un sonido y un estilo propio en Santander. 


Aunque del otro lado están los fans, que si bien por las redes sociales suman 1000 en Facebook o casi 600 en Twitter no se dejan ver por los conciertos. La maduración de unas ideas que con el tiempo han tomado una forma definitiva les hace menos accesibles. Sin embargo les confiere una personalidad que antes no tenían. En el concierto del sábado encontraron además de sus fieles de siempre, a un público variopinto, que sigue siendo marcadamente femenino pero entre los que se dejaba ver, también, a Fran de Estereotypo, que hacía un descanso en la grabación de su tercer disco y a algún otro habitual. Alrededor de 50 personas, alguna más, que fueron partícipes de su interesante progresión, del estreno del técnico en prácticas del Black bird, un par de acoples incluidos, o del espacio que se ha hecho definitivamente David a los coros.

La suerte es el factor clave con el que siguen esperando aliarse en algún momento para entrar en el terreno profesional


Con este concierto con el que confirman que tienen cosas que ofrecer y que en la escena santanderina hay pocos como ellos. Sin embargo la incertidumbre con su futuro hace que se encuentren en una situación delicada. Y al Black bird volveremos pronto con la fiesta presentación de las Drive Sessions.

Setlist 45 grados

Intro
No improvises
Miradas perdidas
Natural
Instrumental
Combinación de frecuencias
Fiesta de disfraces
Salidas/llegadas
Ingravidez
Instrumental + La tormenta
----
Reiniciar
Por más que lo intentes


Texto: Juan P. Torres.
Multimedia: Juan P. Torres.
El MonoCultural by Juan P. Torres is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España License.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...